La vertiginosa velocidad del desarrollo actual del mercado, impone a las empresas el lanzamiento de nuevos productos, modificaciones, actualizaciones, adaptaciones... Todo ello consume una cantidad de recursos y de información que, en algunos casos, no se llega a controlar.
Ante esta necesidad de las empresas, surge la herramienta PLM (Product Lifecycle Management) que identifica, captura y comparte diversos tipos de conocimientos sobre los productos para aprovechar esos activos de información en procesos automatizados y simplificar las fases más importantes de sus ciclos de vida.
Esta herramienta permite, desde el primer momento, obtener ventajas que se ven reflejadas en los resultados y costes. Entre otras, se citan las siguientes: